The candy bomber


No conocía esta anécdota histórica y me ha llenado los ojos de lágrimas. Es una historia preciosa que quiero compartir con vosotros y como no, que la compartas con vuestros alumnos. Es una oportunidad fantástica para trabajar historia, vocabulario, comprensión y de transmitir unos valores extraordinarios.

Los Candy Bombers, eran un grupo de pilotos americanos que trataron de sacar una sonrisa a los niños de la devastada ciudad de Berlín durante el bloqueo.

Al final de la Segunda Guerra Mundial, Alemania fue dividida entre los vencedores. La Unión Soviética se hizo cargo de la mitad oriental de Alemania,  mientras que la occidental pasó a cargo de Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia. Desgraciadamente existían considerables diferencias económicas y políticas entre occidente y la Unión Soviética. Esto junto con los militares propició el comienzo de la Guerra fría.

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Los Candy Bombers, tienen su inicio después de que Gail Halvorsen, un piloto americano comenzó a dejar caer en paracaídas, dulces a los niños atrapados detrás del muro de Berlín. Después de un tiempo otros pilotos se sumaron a la iniciativa, por lo que se convirtió oficialmente como la operación Little Vittles.

Esta brillante iniciativa fue de Gail Halvorsen después de haber dado unos trozos de chicle a unos niños que se encontraban viendo aviones. Los niños querían más y le prometió traerles más en el próximo viaje.

Como los aviones solían llegar cada 90 segundos, los niños naturalmente no podrían distinguir el avión de Gail, entonces les prometió mover las alas del avión para ser identificado, lo que le condujo a su apodo de “Uncle Wiggly Wings”.

Al día siguiente Gail sobrevoló aquel lugar, balanceó las alas de su avión y su copiloto lanzó los tres paracaídas caseros con las golosinas, que fueron recogidas por aquellos niños.

Durante tres semanas el avión de Gail repitió los lanzamientos. Tres pañuelos cada día… y cada vez había más niños esperando.

La idea sensibilizó a gran parte de los americanos y al final de la operación alrededor de 25 bombarderos habían lanzado 23 toneladas de chicle, chocolates y otros dulces en diversas partes de Berlín.

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!Afortunadamente ya todo es historia!

A continuación os dejo un texto para trabajar con vuestros alumnos. Recomendable a partir de tercero de secundaria.

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